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lunes, 18 de enero de 2016

Por qué se necesita una prueba de esfuerzo cardíaco (o “stress test”)

¿Te ha recomendado tu médico una prueba de esfuerzo cardíaco o prueba de esfuerzo en estera? No dejes de hacértela. Mediante esta prueba, que se hace en el consultorio del médico o en un centro de salud, es posible determinar si tu corazón anda bien o si hay algún trastorno en su funcionamiento, al que posiblemente se le pueda poner remedio antes de que se convierta en un problema serio.



Como Carmen llevaba un tiempo quejándose de latidos irregulares (arritmia), aun cuando estuviera sentada, su médico le recomendó una prueba de estera o prueba de esfuerzo cardíaco o prueba de tolerancia al ejercicio, entre otros procedimientos, para buscar la causa. Como nunca se había hecho una prueba similar, se sentía un poco asustada, pero por suerte, la pasó sin problemas. ¿Te han recomendado hacerte la prueba de estera y quieres saber exactamente en qué consiste? Aquí te lo explicamos para que salgas de dudas.

El objetivo de la prueba del esfuerzo cardíaco (stress test) es recopilar información sobre el funcionamiento del corazón durante la actividad física. La razón es que algunos problemas cardíacos son más fáciles de diagnosticar cuando el corazón está “trabajando” con más fuerza y latiendo con más rapidez. Eso se logra con esta prueba, que consiste en hacerte caminar o correr en una estera o pedalear en una bicicleta estacionaria mientras monitorean tu corazón. Si padeces de artritis o cualquier problema de salud que obstaculice el movimiento, tu médico puede inyectarte una medicina que cause el mismo efecto que el ejercicio en tu corazón.

¿Necesitas un stress test (prueba de esfuerzo cardíaco o prueba de tolerancia al ejercicio)?

Si has notado dolor en el pecho y/o falta de aire , consulta con tu médico. Quizá necesites hacértela, ya que estos síntomas podrían representar que tu corazón no está recibiendo suficiente flujo sanguíneo en ciertos momentos. El stress test se usa para ayudar al diagnóstico de la enfermedad de las arterias coronarias, o (si ésta ya existe) para determinar su severidad. Esta enfermedad consiste en el depósito de una sustancia parecida a la cera, llamada placa (formado entre otras cosas por colesterol) en las arterias. El depósito de placa estrecha a las arterias coronarias que son las encargadas de suministrar la sangre rica en oxígeno al corazón. Al hacerse más estrechas, se reduce el flujo de sangre al corazón. Además, el depósito de placa aumenta la posibilidad de que se formen coágulos, que podrían obstruir completamente el flujo de la sangre, lo que puede dar lugar a un ataque al corazón.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que no tengas ningún síntoma y que no tengas señales de enfermedad coronaria en el electrocardiograma de tu corazón en reposo, pero que tu médico te sugiera realizar una prueba de esfuerzo o stress test. Podría sugerirlo para determinar el estado de tu corazón cuando haces actividades físicas más intensas y se ve obligado a trabajar con más fuerza (requiriendo mayor cantidad de oxígeno) porque tienes algún factor que te puede poner en riesgo de tener enfermedad coronaria o algún problema (diabetes, presión alta, colesterol alto, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, etc.).

Si no puedes hacer los ejercicios en el tiempo que se considera normal para tu edad durante el stress test o prueba de esfuerzo, puede ser señal de que tu corazón no recibe suficiente flujo de sangre. Sin embargo, existen otros factores que pueden impedir que hagas ejercicios durante el tiempo normal, como trastornos pulmonares, anemia o que se esté en malas condiciones físicas. La prueba de esfuerzo o stress test sirve también para evaluar otros problemas, como en los casos de un ciertos problemas de las válvulas del corazón (como la estenosis de la válvula mitral o la estenosis de la válvula aórtica).

¿En qué consiste la prueba?

El técnico te coloca en el pecho 10 parches adhesivos planos, que se conectan a un monitor del electrocardiograma (ECG), para seguir la actividad eléctrica del corazón durante la prueba. Después te hacen caminar en una estera o pedalear en una bicicleta estacionaria, cada vez con más rapidez. Mientras tanto, se mide la actividad de tu corazón con un electrocardiograma, y se toma tu presión arterial. La prueba continúa hasta que alcances la frecuencia cardíaca deseada, hasta que te canses o desarrolles dolor en el pecho u otro síntoma que te impida continuar o algún cambio en la presión arterial que le preocupe al médico. El doctor o doctora también detendrá la prueba de esfuerzo si el electrocardiograma muestra que el corazón no está recibiendo suficiente oxígeno o hay algún trastorno del ritmo que le preocupe. La parte del ejercicio dura menos de 15 minutos, aunque la consulta completa suele prolongarse aproximadamente por una hora.

Algunos riesgos

Aunque existen algunos riesgos al hacer la prueba de esfuerzo o stress test es poco común que sucedan complicaciones serias. La posibilidad de que cause un ataque al corazón o un ritmo cardíaco irregular peligroso es muy raro. Las personas propensas a estas complicaciones suelen tener un corazón débil, y en esos casos el médico no recomienda la prueba. Hay efectos secundarios más comunes, pero menos serios y son:
Arritmia. Por lo regular desaparece rápidamente una vez que descansas. Pero si persiste, tal vez necesites observación o un tratamiento en el hospital.

Hipotensión (presión arterial baja), que puede hacer que sientas mareos o hasta que te desmayes. Este problema suele desaparecer una vez que tu corazón deja de trabajar fuertemente, y raras veces requiere tratamiento.

A veces la prueba de esfuerzo puede incluir un ultrasonido (ondas de sonido) que permite ver imágenes del corazón también. Eso permite a tu médico ver anormalidades en las válvulas y/o el músculo del corazón.

Y, si no puedes hacer ejercicio, puede incluir medicamentos para medir la circulación de la sangre en el corazón “como si estuviese haciendo ejercicio”. Esto último es lo que se conoce como prueba de esfuerzo farmacológica o de medicina nuclear. Es un estudio que utiliza radioisótopos y obtiene tanto un electrocardiograma como imágenes de tu corazón en reposo y durante el ejercicio. Se puede utilizar una pequeña cantidad de ya sea, talio o de sestamibi (Cardiolite), ambas son radioactivas. La radioactividad permite que las cámaras capten las imágenes del flujo de sangre en tu corazón. La cantidad de radioactividad es muy pequeña y no te causa ningún daño.

Si el médico te lo recomienda, no temas hacerte la prueba de esfuerzo, prueba de tolerancia al ejercicio o stress test. El procedimiento no duele, los riesgos son mínimos y los técnicos están entrenados para detener la prueba al menor signo de cualquier problema, así como para tomar medidas inmediatas si aparecen complicaciones. Por lo regular, puedes volver a tus actividades normales una vez concluida la prueba. Si todo sale bien, te sentirás tranquilo(a) respecto a la salud de tu corazón. Y si se presenta algún problema, tu médico puede tomar rápidamente las medidas necesarias para controlarlo.

Pero si todavía tienes dudas sobre los beneficios y/o riesgos de la prueba de esfuerzo o prueba de estera en tu caso particular, consulta con tu médico.


domingo, 17 de enero de 2016

Como respirar mientras corres | Consejos para el Rendimiento

Mejorar la técnica de carrera, hacer ejercicios de fuerza, realizar estiramientos, no es lo único que un corredor debe tener en cuenta, hay mucho mas. La respiración es clave para todos los seres humanos ya que permite la entrada de oxígeno al cuerpo y la salida de dióxido de carbono y gracias a ella podemos tener energía para desarrollar nuestras actividades.



Sin embargo, para muchos atletas -sobre todo los que recién se inician- la respiración no es lo primero que viene a la mente y en corredores, la respiración es aún mas importante porque nos ayuda a retrasar la fatiga en nuestros entrenamientos y competencias, pero para lograr verse beneficiado de ello, la clave es lograr una respiración adecuada.

Para lograr el máximo rendimiento deportivo, te damos cuatro consejos para respirar mejor mientras corres:


1) Concéntrate en largas, profundas y controladas respiraciones, exhalando para eliminar mayor cantidad de dióxido de carbono y realizando inhalaciones mas profundas que permitan un mayor ingreso de oxígeno.


2) Respira mas desde tu diafragma (estómago) que desde tu pecho.

3) Realiza las inspiraciones desde la boca y nariz. Si! Aunque suene raro se puede ! Muchas veces escuchamos corredores debatiendo sobre que es mejor si respirar por la boca o por la nariz. Si bien ambas formas tienen su lado positivo y negativo, creemos que realizar la inspiración por las dos vías y exhalar por la boca, permite una mayor entrada de aire y una excelente eliminación del dióxido de carbono.

4) Intenta que tu ritmo de respiración sea un 3 pasos por cada inhalación y 2 pasos por cada exhalación (tempo de 3:2). Sin embargo, hay quienes se sienten mas cómodos con un ritmo de 2:2 ( 2 pasos por cada inspiración y 2 pasos por cada exhalación).El problema de este tempo es que según algunos entrenadores podría dar lugar la dolorosa puntada del corredor.

Por último, teniendo en cuenta estos consejos busca la forma de respirar que te permita no ahogarte y sentirte cómodo y confortable constantemente.







Mejora tu técnica de carrera: evita aterrizar con el talón


La carrera no es solo entrenar volumen o hacer series. La carrera tiene su parte técnica y no debemos darle de lado. Hoy vamos a centranos en la fase de impacto o aterrizaje del pie. Esta parte de la técnica de carrera es muy importante, ya que la eficacia al correr y las lesiones dependen de ella.



¿Por qué hay que evitar pisar con el talón?

Aterrizar con el talón puede resultar muy traumático y poco eficaz a la hora de correr. Ten en cuenta que apoyamos una parte muy pequeña del pie para toda la fuerza de la pisada. Esto puede acarrearnos, por ejemplo, periostitis en la zona tibial. Si cada vez que damos una zancada, músculos, artículaciones y tejidos blandos soportan tanta fuerza, al final acabarán por ceder.

Por otro lado, apoyar de talón hace que “nos hundamos” al dar la zancada. Una de las cosas a conseguir cuando corremos es tener el mínimo contacto del pie con el suelo. Es decir, que el pie sea reactivo y la transición a la punta y el impulso sera rápido, así no desaprovecharemos la energía de la caída en amortiguarla, sino en seguir avanzando.
Ejercicios para evitar aterrizar con el talón


Corre sin zapatillas: muchas veces es la propia zapatilla, con exceso de drop, la forma y amortiguación la que nos hace pisar con el talón. Intenta correr sin zapatillas o con una zapatilla con poca suela, despacio en cesped, notarás la diferencia y como el pie te pide apoyar con la parte media del pie. Y aunque se apoye ligeramente con el talón, la transición hacia la punta es mucho más rápida.

Acorta la zancada: otra de las causas por las que solemos aterrizar con el talón es porque damos una zancada muy larga, apoyando por delante de nuestro centro de gravedad. Así no nos queda otra que aterrizar con el talón. Intenta acortar la zancada, aumentando la frecuencia, apoyando justo debajo de la cadera, notarás como el apoyo se hace más con la zona media.

Haz ejercicios de carrera para aterrizar con el antepié. En estático o moviéndote ligeramente hacia delante, da pequeños saltitos con el antepie alternando izquierda y derecha. De esta forma serás consciente de la zona con que aterrizas y la mejor reactividad del pie. El ejercicio de skipping también te puede servir.

Mi experiencia personal al mejorar la forma de pisar



Yo también corría aterrizando con el talón, era algo innato en mí y pensaba que no sabía correr de otra forma. Era mi forma natural de correr, lo que me pedía el cuerpo. Sin embargo, cuando aumentaba notablemente el volumen de entrenamiento, la dichosa periostitis aparecía, por mucho que siguiera el principio de progresión.

Después de leer mucho sobre el tema, llegué a la conclusión de que mejorar mi pisada mejoraría mi técnica de carrera y podría anular lesiones. Dicho y hecho me puse manos a la obra. Lo primero que hice fue reducir la amplitud de mi zancada, subiendo la frecuencia y siendo consciente de que pisaba debajo del centro de gravedad, y no por delante.

Para esto, me ayudó mucho una app móvil con función de metrónomo. Ponía el ritmo de 175 pisadas por minuto y me propuse seguirlo. Al principio me costaba mucho, incluso los primeros días, al cometer el error de seguir corriendo el mismo volumen que antes, aparecieron “dolores extraños”, normal si cambias tu forma de correr de un día para otro.

Poco a poco y haciendo ejercicios de técnica y cambiando incluso de zapatillas“aprendí” a correr pisando con la parte media, dejando atrás esa técnica de pisar directamente con el talón. Al ejercer menos fuerza por pisada, notaba como al acabar el entrenamiento el dolor de piernas y la pesadez mejoraron. Pude preparar una media maratón sin problemas de periostitis ni sobrecargas y notaba como la reactividad al impulsar mejoró de forma notable, dejando atrás esa sensación de hundirme al pisar.

Conclusiones sobre la forma de pisar al correr


Este tema no es algo superfluo. Es más, si te estás planteando mejorar como corredor, es algo que deberías tener en cuenta. Lo ideal es hacer un estudio de tu pisada mientras corres y que un experto te diga qué hay que mejorar. Incluso de forma casera y grabándonos mientras corremos podemos ver cómo pisamos al correr.

Merece la pena hacer el cambio, tu técnica mejora, la eficacia de la zancada también y puedes evitar alguna que otra lesión. Eso sí, esto no se cambia de un día para otro. A mí me llevo varias semanas poder llegar a normalizar los entrenamiento, pero sabía que era tiempo bien invertido.

Cuando tienes la sensación de correr bien, con zancadas más ágiles y reactivas, es algo que de mucha confianza a la hora de competir y hacer entrenamientos intensos.





FUENTE: VITÒNICA


viernes, 15 de enero de 2016

Las mejores 5 posiciones de yoga para corredores


Una zancada detrás de la otra, pero correr no es solo un acto físico, un aspecto crucial para un corredor es controlar la mente.
Cuando llevas recorridos unos cuantos kilómetros, empiezas a sentir como cada uno de tus pasos te llevan a tener total consciencia de tu cuerpo. Solo el sonido de tu respiración interrumpe el silencio. En ese instante tus pensamientos desaparecen y solo existes tu. A partir de ahí, todo tu ser se concentra en dar una nueva zancada, mezcla de sufrimiento trascendente y superación.
Algo parecido es lo que podemos experimentar con la práctica de Yoga, y la mezcla de ambas disciplinas nos aportará inmediatos beneficios.
El Yoga te mantiene en forma, pero cruzarlo con planes de correr nos hará mejorar nuestro estado físico. También poco a poco nos hará muy flexibles y ganaremos agilidad en carrera. Controlaremos mejor los tiempos y nos ayudará a dirigirnos hacia nuestros objetivos. Practicar yoga después de correr nos relajará, en periodos de descanso nos mantendrá activos y con lesiones nos ayudará en la recuperación de forma activa.
No es fácil iniciarse, yo te recomiendo que acudas a algún especialista de tu zona para poder tener un contacto más profundo. De momento te cuento las 5 mejores posiciones de yoga para que puedas incluir en tus planes de running.
LAS 5 MEJORES POSICIONES DE YOGA PARA CORREDORES
1. Mariposa (BADDHA KONASANA)
Esta posición es bastante sencilla, perfecta para empezar y nos ayuda a estirar muy bien la parte interna de las piernas y externa de los glúteos, manteniendo la espalda recta. Utiliza un colchón fino para los ejercicios, y controla la respiración. En esta posición nos sentaremos en el suelo con las plantas de los pies juntas, bajando los muslos lo máximo que podamos hasta el suelo. Empieza 2 minutos y poco a poco aumenta el tiempo hasta 5 minutos.

2. Perro Boca Abajo (ADHO MUKHA SVANASANA)
Esta posición es muy divertida y fácil de hacer. Estira los glúteos y las piernas, mientras tonificamos hombros y brazos. Para conseguirla, ponte en posición de hacer flexiones, y poco a poco con las puntas de los pies ves andando manteniendo las manos en su sitio y estirando los brazos. Atento a la respiración, y mantén el cuello relajado y la espalda algo rígida.

3. Posición de la Montaña (TADASANA)
Esta es una de las posturas básicas de yoga, es la base de muchas otras posturas de pie. Nos ayuda a estirar la columna y brazos. Es ideal para iniciarse ya que no es muy exigente. Se ejecuta con los pies con abertura a la altura de los hombros, controlando la respiración. Asegúrate de que tu peso está bien distribuido en las cuatro esquinas de tus pies. Puedes hacerla durante un minuto.

4. Posición de la Silla (UTKATASANA)

Esta posición te ayudará a estirar y fortalecer las piernas, particularmente los cuadriceps y los gemelos. Trabajamos hombros y la parte inferior de la espalda. Junta las palmas de las manos por encima de la cabeza, respira pausadamente y flexiona las rodillas como sentado en una silla. Puedes mantener esta posición 1 minuto y repetirla hasta 3 veces.

5. Posición de Héroe (VIRASANA)
Excelente postura para estirar los cuadriceps y alinear la zancada a la hora de correr. Con una respiración calmada, siéntate en el suelo de rodillas, la planta de los pies hacia arriba y los pies apuntando atrás. Siente como se estiran los cuadriceps y toda la columna.

 Practica de manera regular, con vestuario cómodo. Haz un calentamiento inicial y respira por la nariz de manera profunda y relajada. 

42 soluciones para los errores más frecuentes en el maratón

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Si habláramos de corredores, diríamos que chocamos con el mismo muro una y otra vez. Por ello, este mes os ofrecemos 42 soluciones para los 42 errores más frecuentes en el maratón y su preparación.

42 errores habituales
Entrenamiento de carrera:
1. No entrenar un mínimo.
2. Entrenar demasiado.
3. Hacer pocos kilómetros.
4. Hacer tiradas demasiado largas en una sola sesión.
5. Cambiar de planificación o método de entrenamiento en el mismo ciclo.
6. Hacer las series cortas demasiado rápido.
7. Rodar siempre vivo.
8. Recuperar demasiado entre series.
9. Piques en los entrenamientos.
10. Abusar de los entrenamientos sobre superficies inadecuadas.
11. Exceso de competiciones previas al maratón.
12. No competir antes del maratón.
Entrenamiento complementario:
13. No estirar.
14. No hacer abdominales.
15. Descansar poco.
16. No hacer ejercicios de tobillos.
17. No hacer trabajo de fuerza (pesas o gomas).
18. Sufrir en los entrenamientos.
Psicología y lesiones:
19. No tener claros los objetivos.
20. No saber cuál es la marca real a la que se puede aspirar.
21. Obsesionarse con la marca a realizar.
22. No adaptar los entrenamientos a la realidad de cada uno.
23. Adoptar malas posturas cotidianas puede provocar lesiones.
24. No recuperar bien tras una lesión.
Alimentación:
25. Hidratarse insuficientemente entrenando.
26. Hidratarse demasiado o escasamente en competición.
27. No desayunar antes del maratón.
28. No comer variado.
29. Querer perder peso para correr más.
Equipación:
30. Estrenar zapatillas en el maratón.
31. Estrenar calcetines en el maratón.
32. No echarse vaselina en la entrepierna, axilas y pezones.
33. Usar prendas inadecuadas.
34. Competir con zapatillas demasiado ligeras.
Competición (el día del maratón):
35. Tomar ampollas o geles de asimilación rápida.
36. Dar cambios de ritmo.
37. Correr más rápido la primera parte que la segunda.
38. No adaptarse a la meteorología.
39. Correr sin estar motivado.
40. Competir resfriado.
41. Competir lesionado.
42. No descansar después. 
Las 42 soluciones
Entrenamiento de carrera:
1. Es imposible enfrentarse al maratón con éxito sin haber entrenado un mínimo de 12 semanas, con tres sesiones por semana. A más experiencia y entrenamiento mejores resultados.
2. Es muy común entre los corredores aficionados entrenar mucho más de lo que su organismo es capaz de asimilar. En estos casos lo único que consiguen es sobreentreanarse y, con ello, rendir muy por debajo de sus posibilidades. Lo peor de esto es que una vez que te pasas se necesitan varios meses para recuperarte.
3. Preparar un maratón requiere entrenar un mínimo de kilómetros a la semana, de lo contrario es muy difícil acabarlo (si se es principiante) o hacer la marca objetivo (si el corredor es más experimentado). Como mínimo hay que entrenar tres días por semana y más de 35km (entre las tres sesiones).
4. Las sesiones demasiado largas, de más de dos horas y media, si se realizan con regularidad varias veces antes del maratón perjudican mucho más que benefician; bloquean el hígado y con ello la capacidad de asimilación del entrenamiento.
5. Una vez que se planifica un maratón y se empieza con un método de trabajo es mejor no cambiarlo ni introducir modificaciones sacadas de otro método. Con ello sólo conseguiréis confundiros y no sacar el máximo rendimiento a vuestro entrenamiento.
6. A un corredor aficionado hacer las series cortas demasiado rápido le puede traer muchos problemas musculares y una mayor sobrecarga del hígado, lo que implica un menor rendimiento en las series largas, una mayor fatiga muscular y, con el tiempo, desánimo, malas sensaciones y dolores musculares en las piernas.
7. Para preparar bien el maratón hay que trabajar todas las cualidades físicas y los rodajes hay que hacerlos desde los ritmos más suaves; no sólo hay que buscar la mejora de la capacidad y de la potencia aeróbica. Es fundamental la resistencia aeróbica (a ritmos suaves) para acostumbrar al organismo a tirar de grasas y a asimilar los entrenamientos fuertes de las series.
8. Las recuperaciones de las series deben ser muy breves, en torno a un minuto (minuto y medio si es entre repeticiones muy largas) para que el entrenamiento sea más real y para no hacer la calidad demasiado fuerte. A medida que se mejora el nivel de forma se incrementa el número de pulsaciones recuperadas en un minuto.
9. Con los piques en los entrenamientos se consiguen más frustraciones que satisfacciones. Con ellos adulteramos el entrenamiento. El ir tantas veces al límite nos hace rendir menos en la competición. Hay que ser fríos, metódicos y competir sólo con dorsal.
10. Cuando se realizan tantos kilómetros para preparar el maratón lo ideal es entrenar sobre varios tipos de superficies, fundamentalmente tierra. El cemento y el asfalto son superficies demasiado duras que hay que evitar en lo posible.
11. Si uno quiere llegar en la mejor forma al maratón y realizar su mejor marca posible no se debe competir todos los fines de semana anteriores al maratón, ni siquiera uno de cada dos. Lo ideal sería no competir más de tres veces en las ocho semanas previas al maratón.
12. La semana anterior al maratón no se debe competir nunca, pues aunque no sea a tope, no te vas a recuperar del todo para el maratón, con lo que penalizarás notablemente el rendimiento en los 42,195km.
Entrenamiento complementario:
13. Los estiramientos son muy importantes; se pueden realizar antes, y siempre (obligatorio) después de cada entrenamiento, concentrados, durante unos 20 segundos por ejercicio. Con ello los músculos recuperan su estado anterior a la carrera y se disminuye la sobrecarga, lo que permite un mejor drenaje y estimulación de la circulación sanguínea. Correr muchos kilómetros y no estirar provoca un enorme desequilibrio muscular que a medio plazo puede significar lesión.
14. Los ejercicios de abdominales y lumbares fortalecen los músculos que nos mantienen erguidos y, de este modo, evitan dolores de espalda y de la zona pélvica. Es necesario dedicar todos los días (de entreno) unos minutos específicos para realizarlos.
15. El descanso es la parte del entrenamiento más importante. Permite asimilar todo el trabajo realizado, evita sobrecargas y previene lesiones inoportunas. Los corredores que tienen trabajos con un gran desgaste físico deben ser conscientes de ello y procurar descansar lo máximo posible, además de no sobrecargarse con demasiados kilómetros. Deben intercalar entrenamientos fuertes con otros suaves.
16. Es necesario trabajar regularmente los ejercicios de tobillos para mejorar el rendimiento y evitar lesiones tendinosas como las de Aquiles, periostitis o fascitis plantar.
17. La fuerza es una capacidad básica que influye directamente en el rendimiento del corredor. Al desarrollarla se acelera la recuperación muscular y se evita en gran medida la aparición de lesiones. La fuerza es una capacidad fácilmente mejorable (con trabajo de pesas o gomas) o adquirible en los corredores de fondo.
18. Cuando un maratoniano sufre en los entrenamientos es que está entrenando mal. Mejorar no significa sufrir, sino asimilar cada día de trabajo. Si sufres es porque vas más rápido de lo que debes.
Psicología y lesiones
19. Si no se tiene claro el objetivo difícilmente se puede preparar correctamente. Nada más decidir el maratón que vas a correr has de marcarte una meta concreta.
20. Con los resultados en las competiciones previas al maratón y con los tiempos realizados en los entrenamientos se puede tener una idea clara del tiempo real al que aspirar, independientemente del objetivo trazado previamente.
21. Marcar un objetivo de marca no debe suponer obsesionarse con la misma. Hay que emplear el sentido común y buscar marcas posibles para las cualidades y capacidades de cada uno.
22. Es importante tener en cuenta el tipo de trabajo que realiza cada uno y los horarios del mismo. No hay que anteponer nunca el entrenamiento a la vida familiar y profesional.
23. Las malas posturas repetidas diariamente en el trabajo, al coger objetos, al conducir o al estar relajado en casa pueden provocar lesiones de espalda.
24. Después de una lesión es fundamental recuperarse del todo realizando un descanso activo y una buena rehabilitación dirigida por un especialista. Sólo cuando se ha recuperado del todo se debe entrenar con normalidad. Antes hay que empezar de forma progresiva.
Alimentación:
25. Cada día de entrenamiento se debería ingerir al menos litro y medio de agua (y medio de bebida isotónica; ésta permite acelerar la recuperación y asimilar mejor el entrena- miento). Bebidas de este tipo las podéis hacer vosotros mismos en casa mezclando agua mineral (rica en sodio, magnesio y cloruros) con zumos de frutas (ricos en potasio) en una proporción aproximada de 3/4 de litro de agua por 1/4 de litro de zumo.
26. En la competición hay que beber agua en cada avituallamiento, dos o tres tragos a sorbos cortos. No hay que beberse la botella entera, ya que un exceso de hidratación puede ser más perjudicial que una deshidratación. Ésta última se produce por la pérdida de más del 3% del peso corporal. La excesiva sudoración nos hace perder agua, que si no es remplazada inmediatamente hace que disminuya el volumen sanguíneo. De esta forma si el corazón recibe menos sangre, bombea menos, y para mantener el esfuerzo le obligamos a subir el número de pulsaciones por minuto. Todo esto acelerará la aparición de la fatiga y acarreará un menor rendimiento.
27. Es necesario desayunar como mínimo dos horas antes y hacerlo como todos los días. No hay que cambiar ni el hábito ni los alimentos. Desde la última ingesta hasta la competición hay que ingerir bastante agua, y nada de azúcares o bebidas azucaradas.
28. Se debe comer variado y aumentar la ingesta de carbohidratos en forma de legumbres, arroz, pasta, verduras, hortalizas, frutas y frutos secos. También sería importante tomar una cucharada diaria de miel y otra de aceite de oliva virgen. Conseguirás que la sangre se espese menos (pues circularán menos residuos por ella), el hígado trabajará mejor (con lo que desaparecerán los flatos) y se incrementará el número de glóbulos rojos, entre otras muchas más ventajas. A medio plazo os sentiréis mejor y al mismo esfuerzo el rendimiento será mucho mayor.
29. Comer poco supone un menor rendimiento. No por estar más delgado correremos más y mejor. El peso se debe perder por entrenamiento, no por falta de alimentos. No hay que comer con gula, pero tampoco quedarse con la sensación hambre.
Equipación:
30. Hay que correr con el mismo modelo de zapatillas con el que habéis entrenado. Evitaréis molestias, rozaduras y dolores que pueden truncar vuestras aspiraciones. No estrenes nunca zapatillas en un maratón, pues lo más probable es que provoquen ampollas y rozaduras. Lo ideal es usarlas varias semanas antes para adaptarlas perfectamente al pie.
31. Los calcetines deben ser finos, cortos, de Coolmax y sin costuras, y hay que competir con ellos usados y lavados. Esta es la prenda que más tenéis que cuidar, pues una simple rozadura en el pie puede obligaros a retiraros. Es muy importante untar los dedos, el puente y el talón del pie con vaselina antes de calzar el calcetín; debe ajustar perfectamente, sin ninguna doblez ni holgura que pueda provocarla, antes de calzar la zapatilla.
32. Para evitar molestas rozaduras hay que cubrir con vaselina todas las zonas del cuerpo susceptibles de rozamiento. Las zona de mayor riesgo son los pies, como ha quedado señalado en la solución anterior. Otras son las axilas, los interiores de los muslos y los pezones.
33. Lo más importante de la vestimenta en un maratoniano es que sea cómoda y no provoque rozaduras. Son ideales las de tejidos técnicos como el Coolmax, que transpira como el algodón pero se seca mucho antes. Si entrenas o compites en un lugar con mucho calor lo más aconsejable es que las equipaciones sean de colores claros o blancas (por lo menos las camisetas, pues tienen mayor superficie de exposición al sol). Los colores blancos reflejan los rayos solares y evitan que os recalentéis más y por tanto que gastéis más energía en refrigeraros; en una distancia tan larga esto puede suponer muchos minutos perdidos.
34. Sólo trae problemas competir con zapatillas demasiado ligeras, que están indicadas para corredores muy livianos que compiten a ritmos muy altos, es decir, de élite o sub-élite. Los aficionados deben competir con el calzado que entrenan, que ha de ser estable, con buena absorción y flexible.
Competición (el día del maratón):
35. No se deben tomar ampollas ni geles de carbohidratos de asimilación rápida, pues pueden producir el efecto contrario al deseado. Sí se pueden tomar bebidas isotónicas, que llevan una baja concentración de carbohidratos de asimilación lenta. El riesgo es que al ingerir una ampolla de índice glucémico alto a partir del kilómetro 30, momento en que las reservas de carbohidratos escasean, el organismo detecta un incremento muy brusco de la glucosa sanguínea y entonces segrega insulina para contrarrestar y reequilibrar los niveles de glucosa. Esta subida de insulina, también brusca, provoca un efecto rebote, disminuyendo mucho los niveles de glucosa en la sangre y consiguiendo con ello el efecto contrario al deseado, similar a lo que comúnmente llamamos “pájara”.
36. Procurar no dar cambios de ritmo, pues esto acelera el agotamiento y bloqueará el hígado. Sí los evitáis veréis como el resultado final es siempre mejor. A ritmo más constante mejor resultado en el maratón.
37. En el maratón hay que hacer lo contrario, es decir, siempre es mejor salir de forma conservadora, para ir creciéndose a medida que pasan los kilómetros. Lo mejor es hacer la primera parte algo más lenta del ritmo medio que se busca.
38. Si las condiciones meteorológicas el día de la carrera son adversas (mucho calor o viento fuerte) es necesario adaptar el ritmo a las mismas, disminuyéndolo entre 4’’ y 10’’ por kilómetro. Empeñarse en mantener el ritmo previsto puede llevar al atleta a estrellarse sin remisión. Aceptar la mala suerte puede suponer perder entre 3’ y 6’ sobre el ritmo previsto.
39. La motivación permite enfrentarnos a nuestros propios máximos. El instinto, la búsqueda de los límites físicos y psicológicos, el afán de superación y de aventura o los estímulos que nos proporcionan continuamente las campañas de promoción, hacen que sintamos interés por el maratón. Esa acción estimulante, de “un poco más rápido que en el anterior” o  de “acabarlo”, si se es primerizo, provoca un efecto: la motivación (que según algunos especialistas pueden elevar la resistencia al cansancio y al dolor hasta en un 20%).
40. Supone un alto riesgo para la salud correr resfriado. Si es de origen vírico no hay que correr nunca el maratón, aunque éste se haya producido doce o catorce días antes. En el mejor de los casos realizará un tiempo mucho más lento, con muy malas sensaciones, fuertes dolores musculares, sufrimiento y dolor, mucho dolor en los últimos kilómetros…
41. Si estás lesionado no pierdas el tiempo corriendo, pues no llegarás. O si lo haces, será en condiciones muy lamentables, con la lesión agravada y con alguna más…
42. Una vez realizado el maratón es necesario descansar del todo una se- mana y hacer otras dos de descanso activo. Por salud y por asimilar el gran esfuerzo físico y psicológico. Si lo haces así, tu organismo te recompensará con una supercompensación entre 4 y 5 semanas después. Y te permitirá preparar el siguiente maratón en las mejores condiciones físicas y con una mejor base de partida.

¿Frío o calor? Cómo tratar las lesiones



Seguro que alguna vez has dudado sobre si debías aplicar calor o frío a una lesión. Después de leer este artículo, lo tendrás mucho más claro.


¿Me pongo frío o calor? El uso de crioterapia o termoterapia (aplicación de frío o calor con fines terapéuticos) depende mucho del tipo de lesión y del tiempo que ha transcurrido desde que se produjo. Si alguna vez te has planteado esa pregunta, te interesa mucho este artículo.

¿Cuándo aplicar hielo?
Cuando hay una lesión por contusión o sobresolicitación de nuestro sistema músculo-esquelético que produce muerte de células. Inicialmente aparece  dolor, un edema o, incluso, un hematoma. Y pasados unos diez minutos, se produce una vasoconstricción que ayudará a la coagulación de la zona. Posteriormente, durante los siguientes tres o cuatro días, permanece un enrojecimiento, una temperatura local más alta, tumefacción, dolor o incluso pérdida de función. La posible inflamación de la zona dependerá del daño muscular, de la hemorragia sufrida y de la cantidad de suero filtrado a través de los vasos sanguíneos sanos.
En este tipo de situaciones post-traumáticas agudas es recomendable aplicar frío. Pero no son las únicas. También es aconsejable su uso en afecciones que cursan con dolor (después de una intervención quirúrgica, por ejemplo) y procesos inflamatorios.
Podemos aplicar frío a muchos tejidos: músculos, tendones, ligamentos, huesos, tejido conjuntivo, vasos sanguíneos e incluso nervios.
¿Qué pasa cuando aplicamos frío?
Se producen efectos fisiológicos sobre el organismo que facilitan el proceso de recuperación tras una lesión: disminución del metabolismo tisular local, disminución del edema y la inflamación, disminución del espasmo muscular, disminución del dolor, vasoconstricción…
¿Frío o hielo?
Ponerse hielo es la forma más clásica de crioterapia, pero lo realmente efectivo es aplicar frío, no importa en qué formato. De hecho, debemos protegernos de la aplicación directa de hielo porque puede llegar a quemar la piel. La temperatura del frío dependerá de la profundidad a la que queramos llegar.
Existen muchos medios de aplicación para la crioterapia: bolsas de hielo convencionales, cold packs, bolsas de hielo químicas desechables, toallas o paños húmedos refrigerados, baños fríos, sprays de vapor frío, geles fríos e incluso crio-masaje o crio-cinética.
Los baños de agua fría son efectivos para aplicar frío de una forma más global, especialmente cuando se han producido pequeños y numerosos microtraumatismos. Hace años eran muy numerosos los atletas que los tomaban de forma sistemática, como un modo de aumentar su rendimiento, pero esa no es su función. Sólo pueden aumentar el rendimiento en la medida en que contribuyen a recuperarse mejor de los microtraumatismos.
→ Truco Sport Life: Cómo fabricar una buena bolsa de hielo
Podemos conseguir un “almohadilla fría” mucho más manejable introduciendo en el congelador una bolsa de goma con mezcla de dos partes de agua y una de alcohol que evita que se congele y por lo tanto elimina la rigidez.
¿Cuánto frío aplicar?
Existen diversos criterios en cuanto a la duración del tratamiento del tratamiento más adecuada. Estos son algunos:
  • 1ª opción: De 10 a 20 minutos 2-4 veces al día.
  • 2ª opción: De 20 a 45 minutos cada 2 horas. Total 7 u 8 veces al día.
  • 3ª opción: De 15 a 20 minutos de aplicación, repitiéndolo cada 10 minutos durante dos horas, tres o cuatro veces al día en las primeras 48 horas. De 12 a 20 veces al día.
Dependiendo de la gravedad y localización de la lesión, de la persona y su ritmo de vida se aplicará frío con más o menos frecuencia, y con más o menos duración. Lo cierto es que es que normalmente aplicamos a nuestras lesiones menos frío del que sería deseable. En contusiones muy leves seguramente con una simple aplicación post-traumatica sería suficiente pero en muchas otras el tratamiento debería llegar hasta las 72 horas.
¿Cómo se aplica el frío correctamente?
Comprueba que no existen contraindicaciones para la crioterapia en tu caso o tu lesión.
No lo utilices directamente sobre heridas o lesiones dermatológicas.
Coloca sobre la piel alguna protección (paño o venda ligeramente humedecida) para evitar que el contacto directo sobre la piel pueda quemarla.
Coloca la bolsa de hielo o cold pack sobre la protección.
Con una toalla o con la venda seca (para disminuir el efecto de calentamiento por el aire ambiental) continúa el vendaje sobre el hielo o elemento frío, aumentando ligeramente la presión conforme te acerques a la zona lesionada.

¿Y CUÁNDO ME PONGO CALOR?

Los medios termoterápicos se han utilizado desde tiempos muy remotos, pero aún no existe consenso en las metodologías de aplicación. Se utiliza frío, calor o la alternancia de ambos tanto en la práctica terapéutica tras un traumatismo como en el ámbito deportivo. Todos estos sistemas, aunque por mecanismos diferentes, pueden romper el ciclo muscular de dolor-espasmo-dolor y reducir la inflamación.
La termoterapia suele ser más eficaz en el periodo postagudo de esguinces, distensiones y contusiones, es decir, cuando ya han transcurrido al menos 72 horas desde que la lesión se produjo. Tiene leves propiedades curativas, produciendo una relajación general de la tensión y el espasmo muscular. Si se pretende ganar movilidad articular en articulaciones con amplitud limitada, la realización de movilizaciones o estiramientos debe realizarse de forma inmediata al calentamiento de los tejidos.
¿Qué pasa cuando aplicamos calor?
El calor aumenta la distensibilidad de los tejidos colágenos, disminuye la rigidez articular, reduce el dolor y la inflamación, alivia el espasmo muscular y aumenta el flujo sanguíneo, por esos puede ayudar a tratar diversas patologías. Está indicado en:
  •  Afecciones dolorosas en general
  • En contracturas y dolores músculoesqueléticos, puesto que el dolor está relacionado con la isquemia (disminución del riego sanguíneo) producida por la vasoconstricción del músculo contracturado, que puede disminuir con la aplicación de calor.
  • En afecciones que cursen con acortamiento de los tejidos cercanos a la articulación, cicatrices retráctiles, afecciones o rigideces articulares.
  • En procesos inflamatorios subagudos y crónicos.
  • En reumatismos crónicos como la artrosis, siempre que no estén en una fase de brote agudo.
¿Cómo se aplica calor correctamente?
  • Comprobar que no existan contraindicaciones.
  • No aplicar directamente sobre heridas, infecciones, tumores o lesiones dermatológicas.
  • Nunca aplicar inmediatamente después de una lesión.
  • Colocar sobre la piel alguna protección.
  • Poner una toalla o venda seca para disminuir el efecto de enfriamiento por el aire ambiental.
¡Menudo contraste! 
La terapia de contraste o baños de contraste consiste en la alternancia de frío y calor que se utiliza normalmente en el tratamiento de las extremidades. Está bien documentado que los contrates ayudan en el tratamiento post-traumático; aunque no hay suficientes estudios que confirmen que son un medio eficaz de mejora en la recuperación tras el esfuerzo. En los momentos agudos de la lesión, a través de la vasodilatación y vasoconstricción, este tipo de terapia estimula el flujo linfático y sanguíneo eliminando los desechos metabólicos, repara el músculo ejercitado y ralentiza el proceso metabólico, reduciendo el edema post-ejercicio. Además, durante el ejercicio hay una disminución del sistema parasimpático (que controla las acciones no voluntarias de nuestro organismo) que se puede aumentar por hidroterapia de contraste, masaje y flotación, reduciendo la carga de la actividad simpática. Desde un punto de vista subjetivo, los atletas que realizan hidroterapia de contraste después del entrenamiento o la competición afirman tener los músculos más ligeros y menos tensos.
La metodología y tiempos indicados es muy diversa según los distintos autores. Para su aplicación se requiere el uso de dos recipientes, uno con agua caliente a temperatura de 38 a 44ºC y otro con agua fría entre 10 y 20ºC, en los que se sumergen las extremidades de forma alternativa. Una propuesta para el ámbito deportivo sería comenzar sumergiendo la extremidad en un baño caliente durante unos 7-10 minutos y continuando con el baño frío donde se mantiene la inmersión durante un minuto, seguida por ciclos de 4 minutos de agua caliente y un minuto en agua fría hasta completar un total de aproximadamente 30 minutos. Se finaliza con una inmersión en agua caliente.
En el caso de una lesión, la relación agua caliente/fría debe ser 3:1 ó 4:1. Baja ligeramente la temperatura del agua caliente (37-43ºC) y sube la del agua fría (12-15ºC). La duración del tratamiento oscila entre 20 y 30 minutos y debe repetirse dos veces al día. Siempre debemos terminar con agua fría para producir la vasoconstricción en el tejido dañado, especialmente en los procesos subagudos en los que existen una inflamación o edema importante.
→ Aclarando conceptos
Tanto en la literatura científica como en la práctica deportiva y terapéutica se utilizan el frío y el calor con fines curativos ante una lesión, para recuperar tras el ejercicio o incluso para la preparación al ejercicio. No obstante, existen controversias y no hay evidencias científicas claras sobre los tiempos y metodologías que deben usarse en cada caso, ya que son muchos los factores que intervienen en las respuestas fisiológicas cuando hablamos de aplicaciones superficiales.
En lo que se refiere a la preparación para el ejercicio, cuando se aplican medios de calentamiento superficial no se producen modificaciones en el flujo sanguíneo a la musculatura o éstas son mínimas; lo que pone en duda la eficacia del uso de geles o cremas de calor como sistema para preparar la musculatura.
Se suele utilizar la crioterapia en periodos agudos y subagudos (inmediatamente después de que se haya producido la lesión), y los baños de contraste y la termoterapia en periodos subagudos y crónicos (cuando ha transcurrido un tiempo o se trata de una lesión/problema articular crónico).